Suplemento del Avui: sorprendente
Como parte de nuestra evaluación continua en Periodismo Cultural, debo hacer un alto en el camino y analizar el suplemento cultural de algún diario. Así pues, sin ser yo ningún experto en la materia y, por tanto, juzgando desde una posición no privilegiada, he analizado y criticado el suplemento cultural del diario Avui.
Lo primero que me ha sorprendido es que, pese a tratarse del diario que es, no se ciña en exclusiva a elementos culturales catalanes. Digo no en exclusiva, aunque sí en su mayoría, lo cual es perfectamente comprensible dados sus lectores objetivos.
En todo caso, Avui, a diferencia de muchos otros suplementos culturales, logra, en mi opinión (reitero, humilde y nada experta), huir de ese exceso de pedantería que excluye, de manera sistemática, a la mayoría de lectores (o al menos a todos aquellos que no se dedican profesionalmente al arte y la cultura). Sus textos, usando un registro estándar casi culto, logran encontrar ese equilibrio entre banalidad y sofisticación que tanto cuesta de establecer para muchos.
He de reconocer que, estando yo abiertamente predispuesto a criticar un suplemento pedante y seudoerudito, me he encontrado con un texto que, lejos de escupirte en la cara, te acerca a la cultura de una manera llana y entendible, de tú a tú. Así pues, por más que me pese hacerlo, he de alagar este suplemento cultural. Bravo.
Klaxons: ‘Myths of the Near Future’
Locura, tonos agudos y estridencia en estado puro son las palabras que mejor definirían a los Klaxons, grupo inglés creado en 2005 que, en un intento por ser clasificado, se ha dicho que forma parte del movimiento New Rave. Etiquetas a parte, esta formación compuesta por tres “frikis” con ganas de hacer mucho ruido ha logrado cautivar en tiempo récord a gran parte del underground inglés y de medio mundo.
Primero llegó Gravity’s Rainbow, que, como tarjeta de presentación, llamó ya la atención de muchos por su estridencia y originalidad. Con Atlantis to Interzone se confirmó la sospecha: Klaxons son unos locos dispuestos a marcar un punto de inflexión en el panorama indie británico. En febrero del 2007 aparece ya su primer disco, “Myths of the Near Future”, toda una obra de arte, con temas tan buenos como originales. En este disco podemos disfrutar de temas locos y acelerados como Magick, con un videoclip tan surrealista como la propia canción (aquí os lo he dejado), pero también de temas más de relax, cercanos incluso al chill-out, como Forgotten Works o It’s Not Over Yet (echad un vistazo al videoclip, ultrafreak).
Personalmente, me parece un grupo adelantado a su tiempo, rabiosamente moderno y con un aire futurista que deja sin aliento, tanto por su música como por su aspecto, algo así como de punks del 2050. Por otra parte poseen cierto aire siniestro, parece la música perfecta para ambientar una secta. En fin, unos locos a los que merece la pena conocer, con una página web que podría ser considerada arte por sí sola, y que no podría encajar mejor con su música.
“Baila el Chiki-Chiki, o el triunfo de la democracia”
Este fin de semana ha significado un gran triunfo para la democracia. Y no lo digo por las elecciones, qué va, sino por un evento que, pese a parecer absurdo, posee una gran importancia: la elección de Rodolfo Chikilicuatre y su “Baila el Chiki-Chiki” para representar a España en Eurovisión.
Realmente, servidor no confiaba en los organizadores del certamen en absoluto, y estaba convencido de que preferirían falsear el resultado o incluso anular su presencia en el concurso antes de permitir a Chikilicuatre (o David Fernández, actor y humorista del programa de la Sexta “BFN”) reírse de organizadores, candidatos, seguidores de Eurovisión (autodenominados “eurofans”) y, en general, del más de medio siglo de historia del certamen. Pero así ha sido, Rodolfo Chikilicuatre ha recibido el apoyo de todos aquellos a los que nunca les ha importado Eurovisión, aquellos que están hartos de que se le de importancia a un festival completamente obsoleto y que envíen cada año a un hortera diferente para “representar a España”. Pues este año irá otro hortera, pero la diferencia es que este lo hace queriendo. Chikilicuatre, respaldado por miles de anti-eurofans (me he permitido inventarme el término), se ha reído de todos ellos, y lo ha hecho siguiendo su propio juego. ¿Acaso no es eso un triunfo de la democracia? Es sorprendente lo que sucede cuando se da voz al pueblo en algo que se presuponía una costumbre muy integrada en España, y el mensaje ha sido claro: Eurovisión no nos importa y por ello enviamos al más “friki” de todos.
Y no sólo ha ocurrido en España, este sistema ha propiciado el mismo fenómeno en otros países. ¿Será éste el principio del fin de Eurovisión? ¿O simplemente mutará en Frikivisión? Lo que sí está claro, es que este año Eurovisión tendrá la mayor audiencia de los últimos años, y con diferencia. ¿Habrá sido todo una hábil estratagema? Si así ha sido, ¡chapó!
Henry Darger y su locura creativa

Que el mejor arte nace de las más perturbadas mentes es algo que prácticamente podríamos asegurar. Artistas como Dalí o Van Gogh nos han demostrado que sólo cuando una mente creativa logra romper la barrera de la cordura es capaz de crear algo realmente nuevo y chocante.
Pues bien, aquí tenemos un caso paradigmático: Henry Darger, un hombre que dedicó toda su vida a una novela de más de 15.000 páginas y unas exuberantes pinturas que jamás mostró a nadie. Darger, enfermo mental desde la infancia e innegable sociópata, se pasó la vida en su habitación alquilada creando su particular historia. “The Story of the Vivian Girls, in what is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm, Caused by the Child Slave Rebellion” es el enrevesado título de su extraña novela. En ella se inventó un mundo paralelo en que los adultos esclavizaban a los niños y siete pequeñas heroínas se dedicaban a salvarlos, en una cruenta guerra. Seres fantásticos, guerras místicas y épicos héroes son los ingredientes de esta historia, que a priori no parece divergir demasiado de las de Tolkien u otros autores fantásticos.
Pero la diferencia es clara: Henry Darger poseía una mente distinta. Muchos dirían enferma, y seguramente fuera así, pero si no fuese por ello seguramente su obra no sería tan especial. Porque es la obra de un loco, una obra que refleja una mente perturbada, la de un huérfano que creció en un psiquiátrico infantil, que seguramente sufrió algún tipo de abusos, y que jamás se integró en la sociedad. La mente de un hombre que vivió solo, que hablaba con el hombre del tiempo (conversaciones que plasmó en “The Weather Reports”) y que guardaba celosamente su obra en su habitación de alquiler. Eso es lo que lo hace especial, diferente. Fue un “freak” en vida y un mito a su muerte, como la mayor parte de grandes creadores.
Dran, arte urbano y de calidad
Antes de empezar debo disculpar mi lapso temporal sin actualizaciones, con una excusa tan vaga como cierta: una gripe considerable, que acaba con la inspiración cultural de cualquiera.
Una vez disculpado, procedo a presentaros al maestro Dran, un artista urbano francés del que hace poco me habló mi amigo fanático de los cómics Benja. Concretamente me trajo su libro de ilustraciones “Je t’aime” recién traído de la ciudad de las luces (aún olía a baguette caliente…). Pues bien, fui gratamente sorprendido por su calidad, tanto artística como reivindicativa y si
mbólica.“Je t’aime” es una reflexión sórdida y contundente sobre el amor, o lo que entendemos por amor, reflejada en unas ilustraciones en blanco y negro, sucias, con impresión de papel arrugado y, por
qué negarlo, bastante deprimentes. El estilo de Dran, inconfundible, refleja la naturaleza ruin, cobarde, viciosa y débil de los humanos, de una manera tan simple como representativa. El maltrato, el amor no correspondido, la sumisión a la pareja o las relaciones peligrosas son algunos de los temas que se pueden ver perfectamente tratados en “Je t’aime”, eso sí, sin una sola letra.
Como es evidente, la obra de Dran no acaba en sus libros de ilustraciones. Su arte pasa al ámbito urbano, como los graffitis. Podéis ver algunos de ellos (muy originales y sorprendentes todos ellos) aquí.
Pero sin duda lo más llamativo de Dran son sus ilustraciones sobre cartones. ¿Hay algo más sórdido que un trozo de cartón marrón? Sí, un trozo de cartón marrón con una ilustración de Dran ironizando el texto de la caja, como podéis ver en las ilustraciones que he traído. Disfrutadlas.
